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La Bisbal de Falset: En la calle de los nuevos sueños de La Bisbal de Falset En apenas 40 metros de distancia convivirán en breve tres alojamientos de turismo rural Diumenge 28 de març de 2004, Andreu Caralt, Diari de Tarragona.- El próximo 1 de mayo, la calle Major del pequeño pueblo de La Bisbal de Falset dispondrá de tres casas de turismo rural, sin duda una de les densidades más elevadas de Catalunya. Las iniciativas de una joven pareja a poco más de un mes de su boda, una pareja de neorurales procedentes del Pirineo, y una familia de las de toda vida simbolizan los sueños de muchos habitantes del Priorat: vivir con dignidad sin abandonar su tierra. Roger, de ideas claras, sondeó la posibilidad de comprar una vivienda en el pueblo y convertir buena parte de ella en una casa de turismo rural. Generaría ingresos extras y a medio plazo podría convertirse en la principal fuente de riqueza de la familia. Tantearon dos viviendas en la calle Major de La Bisbal de Falset, donde desde hace cinco años Carme Perelló regenta Cal Mateu (Major, 29), la primera y única casa de turismo rural de La Bisbal. En el número 19 se abrió la puerta al futuro. La casa más antigua del pueblo, con arcadas del siglo XV, privilegiadas vistas a la sierra del Montsant, paredes de piedra natural... Núria asintió. Con una condición, la casa llevará el nombre de su familia, Ca l'Aleixa. Compraron la vivienda en diciembre de 2002 y gracias a la imprescindible ayuda de ambas familias abrirán puertas en Semana Santa. Ca l'Aleixa dispone de cinco habitaciones dobles, con baño incluido, y capacidad total para 15 personas. La casa, equipada con salón comedor, ofrecerá desayuno y cena. De inusual belleza es la entrada a la vivienda, y el salón está presidido por dos grandes arcadas de época medieval. Núria última estos días una pequeña musealización de la entrada de la vivienda con elementos de la vida tradicional de La Bisbal de Falset. Además, las cinco habitaciones están decoradas por separado, y simbolizan cada una de ellas un cultivo propio del Priorat, como la vid o el olivo. Roger y Núria viven los días previos a la apertura del negocio con dulce intranquilidad. Todo será nuevo, el trato con los clientes, las cenas, desayunos, las quejas y las felicitaciones. Que todo salga bien. Del Pirineo al Priorat
Mercè aterrizó junto a su marido hace tres años, procedentes del Pirineo. Allí la competencia en el mundo del turismo rural era terrible. El Priorat es otra cosa, la oferta turística es moderada (la comarca dispone de 23 casas de turismo rural, con una oferta total aproximada de 200 plazas) y la Administración ofrece ayudas económicas procedentes de los fondos europeos Leader. La pareja adquirió Cal Trucafort, vivienda del siglo XIX, mientras compaginaba sus tareas en la agricultura, la gestión de la agrotienda del pueblo y los propósitos de futuro. Las largas obras deben finalizar en su primera fase el próximo 1 de mayo, fecha de apertura del establecimiento. La casa dispondrá de tres habitaciones dobles con baño incluido, con la posibilidad de convertirse en triples y cuádruples. A diferencia de Ca l'Aleixa, Mercè Valls ofrecerá desayuno, almuerzo y cena tanto para clientes de la casa de turismo rural como para el resto de posibles comensales. La casa dispone de una amplia zona de estacionamiento y de terrazas con vistas. El establecimiento diseña, además, un paquete turístico para la clientela centrado en las actividades del Parc Natural del Montsant y en los vestigios de la batalla del Ebre en la zona. Destaca, en este sentido, la visita a la cueva de Santa Llúcia, muy próxima a La Bisbal, y al hospital militar de las Brigadas Internacionales durante el conflicto, los restos de las trincheras de la retaguardia republicana, y el cuartel general del ejército republicano, en lo alto de una cima en el municipio de La Figuera, en la misma comarca. Avalado por Unió
de Pagesos
Cal Mateu se diferencia del resto porque cuenta con el aval del sindicato Unió de Pagesos, «que asegura a los clientes que la nuestra es una casa de payés», señala Carme Perelló, encargada junto a dos nueras. Como tal, ofrece desayuno, almuerzo y cena, pero tan solo a los alojados. La suya es una cocina casera, muy alejada de las últimas tendencias minimalistas. «Los clientes nos piden -explica Perelló- los platos tradicionales, cocina lenta, como la truita en suc, fricandó o unas buenas albóndigas». Las recetas de Cal Mateu ejercen, precisamente, de poderoso reclamo publicitario para posteriores visitas al número 29 de la calle Major. Buena sintonía
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