Dilluns 19 de gener de 2004, Sara
Sans, La Vanguardia
Tarragona.- "Shakira" aguarda tranquila bajo la atenta mirada de Raimundo.
Lleva enganchado un carro en el que pronto montará una decena de
niños: ellas con la redecilla catalana en la cabeza y ellos con
la barretina y la faja. Todos con camisa blanca. “Shakira” es uno de los
mejores caballos de Raimundo y cuando acaba la intensa temporada de Tres
Tombs compite con otros caballos en concursos de fuerza. Ayer “Shakira”
estaba en Falset. Era uno de los caballos que, junto a mulas, asnos y burros,
tiraron de los más de cincuenta carros que participaron en la concurrida
fiesta de la Encamisada.
No hubo niño de Falset que
ayer no se vistiera con el traje tradicional catalán. Y con ellos,
los padres, familiares y amigos que les acompañaron –andando y con
cámaras de vídeo en mano– siguiendo los carros. Atrás
quedan los tiempos de las viejas mulas tirando con esfuerzo de los carros,
“algunas incluso se desplomaban en las cuestas”, reconoce un habitual de
la fiesta. Ayer, alquilar un caballo para la fiesta rondaba los 300 euros.
La “colla” de Antoni Abella, por ejemplo, reservó el suyo el pasado
mes de noviembre. Este grupo de amigos, que hasta no hace mucho iban encima
de los carros, acompañaban ayer a sus hijos. “Siempre venimos para
la Encamisada”, explica Abella, quien vive en Barcelona pero que, con 28
años, celebraba ayer su 29 Encamisada.
“A principios de los ochenta la fiesta
tuvo un bajón, pero se recuperó y ahora parece que cada año
va a más”, explica Agustí Masip, concejal de Cultura del
Ayuntamiento de Falset. Tanto, que si el año pasado fueron cuarenta
las carrozas que salieron, ayer se contaron 52. De hecho, los organizadores,
el Centre d'Estudis Falsetans no lo tienen muy difícil. Los vecinos
de Falset saben que por Sant Antoni hay que vestirse con el traje catalán.
Que no falte la barretina y, especialmente, la camisa blanca, con la que
dice la leyenda que la gente del pueblo sorprendió a las tropas
napoleónicas un día de intensa niebla y derrotaron a los
soldados franceses. Historia o leyenda, lo cierto es que la Encamisada
se ha convertido en la fiesta mayor de invierno de la capital del Priorat,
y no fueron pocos los visitantes que ayer acudieron a la localidad para
ver desfilar los carros y comprar algún “panet” de Sant Antoni bendecido.
La Encamisada arrancó el sábado con el pregón de fiestas.
Un inicio reivindicativo que no contentó a todos pero que sirvió
para que el Centre d'Estudis Falsetans dejara patente ante todo el pueblo
que se han quedado sin sede. “Les hemos ofrecido dos locales, pero como
tienen que remodelarlos no quieren aceptarlos”, contestaba ayer el concejal
de Cultura.
Reivindicaciones aparte, ayer la
fiesta comenzó antes de las nueve de la mañana con la bendición
de los animales y a las once salió la Encamisada desde el Celler
y hasta la plaza de la Iglesia. Mientras en el templo se celebraba la misa
major, no eran menos quienes esperaban fuera para reemprender la Encamisada.
“Shakira”, acostumbrado a las multitudes, estaba tranquilo: “Hay que entrenarlos,
este caballo está muy fuerte y sabe comportarse porque trabajo mucho
con él”, explicaba su propietario, Raimundo. Su padre ya se dedicaba
al negocio y ayer él trajo desde La Cava cinco caballos. También
los hubo de l'Aldea, Rasquera, Constantí, Móra d'Ebre o de
Riba-roja, como el que alquiló Jaume Andreu, también por
unos 300 euros, “conmigo incluido”.
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