Dilluns 19 de gener de 2004, J.M.B.,
Diari de Tarragona.- Los
vecinos celebran la Encamisada recordando la leyenda según la cual
hicieron frente a las tropas francesas gracias a su indumentaria. También
compraron el pan bendecido
Aquel día salió nublado.
Como explica la leyenda, aquellas condiciones ayudaron a plantar cara a
los enemigos franceses en el siglo XIX cuando los vecinos de Falset pudieron
camuflarse al vestir camisas blancas de hilo y hacer frente al sitio de
las tropas napoleónicas. Ayer el sol hacía más soportable
la bajada de las temperaturas, pero las camisas blancas eran las mismas.
Falset vivió la fiesta de la Encamisada. Unos sesenta carros recorrieron
las calles.
Carros y caballerías recorrieron
las calles de Falset. Los hombres deben vestir invariablemente la tradicional
camisa blanca de la fiesta. Anton Vidal, presidente del Centre d'Estudis
Falsetans, explicó que la fiesta tiene su origen en la procesión
de Sant Antoni, pero la leyenda se entrelaza con la realidad.
Cuenta la leyenda que el sitio de
los franceses fue un 17 de enero. Aquel día amaneció nublado
y los vecinos recurrieron a camisas blancas de hilo que permitieron pasar
inadvertidos a los ojos de los franceses. La mimetización ayudó
a rechazar al invasor.
La Encamisada de Falset es una de
las más tradicionales de Catalunya que ha conseguido reunir a unos
tres mil visitantes en los dos días que se alargan los actos. La
noche de procesión y la jornada de ayer con la marcha de los carros
por las calles del núcleo. Una fiesta a la que hace unos años
se suma la interpretación de la Jota de Falset, en el interior del
templo y la venta del pan bendecido.
Pan bendecido
Al finalizar el oficio solemne, los
vecinos esperan la salida del pan de la iglesia. Los bollos han sido bendecidos
y los vecinos pueden adquirirlos. Aunque muchos los comen el mismo día
de la fiesta, también hay que los guardan durante todo el año
como simbolo de fortuna. La venta del pan se hace a las puertas del templo.
Anton Vidal explica que la Encamisada
de Falset crece año tras año en visitantes. La localidad
tiene unos 2.600 habitantes y durante los dos días de fiesta practicamente
se dobla la cantidad de personas que se acercan hasta la localidad. Vecinos
y visitantes pueden pasear por las calles en carro adquiriendo una codiciada
plaza en los carruajes que participan.
Todas las edades
Vecinos de todas las edades participan
en la tradicional fiesta.Barretinas rojas y moradas, armillas negras, fajas
rojas, pero la camisa inmaculadamente blanca. Los carros decorados con
ramas de pino y flores. «La fiesta de Sant Antoni presenta unas diferencias
en Falset que atrae a numerosos visitantes», señala Anton
Vidal, presidente del Centre d'Estudis Falsetans.
Los carros toman después la
dirección de la ermita de Sant Gregori, donde los jóvenes
llevan a hombros la imagen de Sant Antoni. En la pequeña ermita
permanecerá hasta el próximo año, cuando las camisas
blancas volverán a salir por las calles de Falset en recuerdo de
aquel legendario día de niebla que quedó grabado en la memoria
de los vecinos que presentaron resistencia.
Decorados
Semanas antes de la Encamisada los
diferentes grupos de vecinos de Falset se reúnen para decorar los
carros que saldrán en la fiesta de la forma más espectacular.
Muchos vecinos alquilan las carrozas para los dos días de la fiesta.
Es tradición que las plazas de los carros se pongan a la venta y
sobretodo son los más pequeños los que viven la fiesta sobre
los carros.
Es también la Encamisada una
fiesta en recuerdo de una época eminentemente agrícola cuando
los carros y los caballos eran los principales medios de transporte en
Catalunya. De la forma de vida agrícola y de la unión de
los vecinos en las fiestas. Los organizadores de la Encamisada, el Centre
d'Estudis Falsetans, destacaron el esfuerzo económico que hacen
los vecinos para mantener viva la fiesta. A la pregunta de si plantean
un tipo de representación que recuerde los legendarios del día
de la niebla del siglo XIX , Anton Vidal apuntó que «queremos
consolidar una fiesta local, antes de masificarla. En Falset los vecinos
se sienten la fiesta como propia y la viven con intensidad».
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