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Cornudella de Montsant: Joaquim Castaño, de Cornudella, víctima inocente de un equívoco Dissabte 1 de novembre de 2003, Jaume Garcia, Diari de Tarragona .- Poco se podía imaginar Joaquim Castaño, cornudellense de 32 años, cuando un buen día decidió, junto a un amigo suyo, hacer las Américas, destino la República Dominicana. Ahí conoció a una joven, María Corporán, soltera y madre de un niño pequeño. La relación acabó en matrimonio. De eso hace ahora dos años. Y desde entonces, Joaquim no ha podido traer a su esposa y al niño a España. Esta semana ha visto la luz: parece que los papeles se han arreglado. Entre el Consulado Español en la República Dominicana y el Registro Civil Central, en España, le han mareado en los últimos 24 meses, de tal suerte que ella y él, literalmente separados por un océano, tratan de superarlo por medio de tranquilizantes. «Es increíble lo que me ha pasado», relata al Diari. «Cuando llego al Aeropuerto de Santo Domingo, la Policía de Inmigración me pregunta: '¿Otra vez aquí?' No dan crédito a lo que me sucede». Sus abogados creen que las autoridades españolas sospechan que se trata de un matrimonio de conveniencia, es decir, una boda amañada para que ella pueda abandonar el país y disponer de la residencia y pasaporte español. La sorprendente historia de Joaquim comenzó hace cuatro años. Gracias a otro cornudellense que se había instalado en el país caribeño como director de un hotel, Joaquim y un compañero suyo del pueblo se lanzaron a la aventura: por medio del contacto, podían conseguir trabajo en el propio hotel, en el departamento de mantenimiento. Joaquim permaneció ahí tres meses, hasta que se le acabó el trabajo. Por aquél entonces conocería a María, con quien se enamoraría. Como sea que no encontraba trabajo, regresó a España. Pero año y medio después regresó a la República Dominicana para verse de nuevo con María. «Decidimos casarnos», afirma. «Ella ya era madre. Su hijo, Cristofer, tenía entonces dos años. Ella era una madre soltera y yo hacía de padre del niño. Preguntamos en el Consulado Español y no nos pusieron ningún obstáculo al matrimonio». «Por ley, el Consulado estaba obligado a registrar el matrimonio y concedernos el Libro de Familia. Pero nada de eso ha sucedido», se lamenta. El matrimonio se hizo efectivo en un juzgado de Santo Domingo, por lo civil. «Fuimos luego al Consulado a registrar el enlace y me lo negaron. Yo era español y tenía que acudir al Registro Civil Central, en Madrid, o al Registro Civil de Reus, de donde depende Cornudella». Ahí vivió la primera de sus numerosas decepciones. «Regresé a España a tramitar los papeles. Lo hago en Reus y me los deniegan: me he casado en la República Dominicana y es ahí donde tengo que pedirlos, en el Consulado Español. Pasan 15 días -prosigue- y tomo el avión en dirección a la isla». En eso, María y su hijo continúan residiendo en Santo Domingo: no pueden venir a España porque a ella no le conceden el visado. «En Santo Domingo me vuelven a decir que es en España donde me lo tienen que solucionar y empiezo a desesperarme. Vuelvo a Reus, me aceptan los papeles de la boda y me dicen que tienen que tramitarlo a Madrid, al Registro Central. Me advierten que en Madrid me lo denegarán porque presuponen que es un matrimonio de conveniencia, para que ella consiga la residencia española». Ha transcurrido un año. Estamos en octubre de 2002: «Me comunican que me han denegado el matrimonio en el Registro Central, en Madrid, porque es de conveniencia», prosigue. ¿En qué se basan? «En que ella había declarado en el Registro Consular de la República Dominicana desconocer mi sueldo, el lugar donde trabajaba, el día y la hora en que nos conocimos. Por eso se acogen en que era de conveniencia». Un recurso Joaquim presentó un recurso ante la Dirección General de Registro Civil Central, «pero el documento tardó cinco meses en llegar a su destino y me respondieron que se había presentado fuera de plazo». Otro mazazo. Se le reabrió el expediente. Y esta misma semana, su abogada le comunicaba que el Registro Civil Central le había aceptado el recurso y había fallado a su favor... El matrimonio puede prosperar. «Me he fumado un paquete de tabaco en tres horas cuando me he enterado», decía. Lo paradójico del caso es
que él está casado a todos los efectos: no podría
contraer un nuevo matrimonio porque sería acusado de poligamia.
Más paradojas: «Si yo fuera magrebí y tuviera la residencia
en España, podría reagrupar a la familia. Ahora, no».
Los papeles que le faltan son registrar el matrimonio en España
y obtener el Libro de Familia. Cuando lo consiga, María y su hijo
podrán venir a Cornudella. «Ella necesita un visado, aunque
sea de turista. Pero no se lo conceden porque está casada conmigo».
«Me han llegado a decir que le haga un contrato de trabajo. Es decir,
como trabajadora podría venir, pero no como esposa», relata.
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